Hoy por la mañana, cuando estaba por
ingresar a un aula para recibir mis clases, en la Universidad donde estudio,
observé un anuncio de trabajo que me llamó mucho la atención y te diré porque,
pero antes, citaré palabra por palabra dicho anuncio.
Si, exactamente eso me llamó la
atención, es increíble pensar que se necesitan cumplir todos esos requisitos
para tener alguna posibilidad de conseguir dicho puesto y que para colmo de
males recibir una miseria (o como dice mi buen amigo Erick Monzón “recibir maní”).
Nos preparamos constantemente en lo
profesional, pero no te estas percatando de lo perjudicial que eso puede ser. ¿Debes
prepararte? Sí, pero no solo en esa área también debes hacerlo en la educación financiera.
Como digo siempre “no es malo tener
un empleo, lo malo es que el tener uno, limita tus posibilidades de alcanzar la
libertad financiera”.
Jamás escuchamos a nuestros padres
decir: “hijo prepárate mucho para ser el emprendedor o empresario que quiero
que seas, yo te apoyaré hasta el final”, por el contrario solo escuchamos “hijo,
ve a la escuela, saca buenas calificaciones, consigue un buen trabajo y un buen
sueldo” (del best Sellers Padre Rico, Padre Pobre), peor aún, cuando queremos
emprender un negocio, son precisamente nuestros padres quienes detienen nuestro
impulso diciendo:
“¡Estás loco, ya intente eso hace años y no me funcionó!”,
como son nuestros padres consideramos que tienen la razón y desistimos de lo que
pudo haber sido el inicio de nuestra libertad financiera.
Algunas veces no son nuestros padres
los que nos detienen, puede ser nuestro conyugue, nuestros amigos, hermanos o
cualquier otra persona en quien confiamos.
El hecho es que automáticamente
adquirimos los límites de los demás, sin preguntarnos ¿lo puedo logra yo?, ¿Puedo
ser mejor que ellos?, ¿Puedo lograr el éxito a pesar de las adversidades? ¿Tendré
éxito?
Eso, solo lo puedes averiguar tú.
Emprender no es fácil ni sencillo, mucho
menos aun cuando estas solo, pero; cuando lo haces te embarcas en un viaje que
te llevará a obtener con mayor rapidez el clímax del éxito, claro tendrás que atravesar
por diversos inconvenientes, necesarios, de no ser así todos serían exitosos.
La diferencia entre trabajar y
emprender, radica exclusivamente en los resultados que se obtienen de ambas
fuentes, trabajar lo harás durante mucho tiempo y en el camino tendrás muchos
dolores de cabeza, Emprender lo harás una vez en la vida te costará sacrificios
enormes, fracasos
incomparables, pero al final habrá valido la pena.
Tú decides Trabajar vs Emprender.
Lester Siliézar.